Galguito Italiano

El primer Galguito Italiano, apareció en nuestra casa en 2007, como no de la mano de mi marido Vicenç y por sorpresa.

El lo tenía claro desde hacía meses y preparó el plan a fondo invitándome a hacer una excursión en coche un fin de semana. ¿Quién podría desconfiar?.

Paramos en una area de descanso llegando a Montpellier (Francia), y veo a una señora con una cachorrita jugando en el césped, y claro que me acerqué a jugar con ellos.

Vicenç me preguntó si me gustaba la cachorrita que yo ya tenia en los brazos, y claro que me gustaba, era absolutamente adorable.

Entonces me dijo: “Me alegro porqué es nuestra”.

Así llegó nuestra Gina, sí que era adorable y lo peor de lo peor al mismo tiempo.

Durante su primer año de vida rompió y se meó encima de todas las cosas que uno se puede imaginar, era un verdadero trasto.

Tuvimos que aprender a tener “MUCHA” paciencia, ya que no era como un Schnauzer, no pensaba ni actuaba igual y desde luego, sentía de manera diferente.

Superado su primer año, se convirtió en una compañera con un comportamiento modélico, rozando la perfección, no solo entendía las órdenes, si no que se adelantaba a ellas.

Con Gina empezamos también a competir en las exposiciones, a conocer el mundo de los galgos en general.

Con ella disfrutamos de nuestra camada de piccolos.

Prácticamente todas las primeras experiencias con los galguitos los vivimos con ella, y aunque es un galguito, ella se crió rodeada de schnauzers y su estupendo carácter sociable y siempre lista para jugar y para cualquier aventura, dista mucho del carácter tímido y reservado de los galguitos.

Ella es la razón por la que decidimos criar esta maravillosa raza.

Los galguitos no son para todo el mundo, no cualquier familia puede tener un perro de estas características, por desgracia, muchos se interesan por los galguitos solo por su estética, pero no están preparados para afrontar las dificultades y la delicadeza de esta raza.

Son un poco locos y no tienen miedo a trepar, correr, saltar y brincar, pero al mismo tiempo son delicados y una desafortunada caída puede terminar en una rotura de pata o ligamento.

Nosotros tuvimos mucha suerte, ya que teniendo galguitos desde el año 2007, no tuvimos ningún accidente de esa índole hasta el año 2015.

Entonces hemos entendido cuanta suerte tuvimos y decidimos seguir con la línea de cría potenciando perros con suficiente hueso para evitar en medida de lo posible, el disgusto que puede suponer un accidente de ese tipo.

Apostamos ante todo por los perros sanos, de carácter equilibrado y morfológicamente construidos según el estándar de la raza.

 

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